martes, 15 de septiembre de 2015

Desarrollan colorante natural resistente al lavado a partir de la piel del maní

Un método químico que permite producir un colorante natural resistente al lavado a partir de la piel del maní ha sido desarrollado por tecnólogos argentinos. 


En el país se producen alrededor de 15 mil toneladas de ese desecho al año. El proceso también podría aplicarse a otros residuos agrícolas e industriales.

Investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Industrial desarrollaron un proceso químico que permite reutilizar la piel o tegumento que se desecha en la industria del maní. Se trata de una técnica que extrae la parte insoluble de la piel de este fruto para transformarla en un colorante en polvo. El producto final alcanza una mayor estabilidad y retención en las prendas teñidas que otros pigmentos similares disponibles en el mercado.

El bioquímico Ricardo Dománico, integrante de INTI-Agroalimentos, explica que “el propósito de este trabajo fue la obtención de colorantes naturales que presentaran solidez al lavado y que no dependieran de la estacionalidad. Para lograrlo se aprovecharon desechos agrícolas o agroindustriales, a través de un proceso —sustentable, sencillo y económico— que permitió alcanzar como resultado productos de calidad constante”. Uno de los avances más importantes de este desarrollo es que la tinción se realiza sin el uso de mordientes químicos, algunos de los cuales son tóxicos.

Argentina se ubica dentro de los principales exportadores mundiales de maní, alternando el primer puesto entre China y Estados Unidos. Reconocido mundialmente por su calidad, la producción de esta leguminosa se concentra en la provincia de Córdoba y constituye una economía regional emblemática. Según datos de la Cámara Argentina del Maní, se estima que este año se producirán 1,3 millones de toneladas de este alimento pelado, lo que generará aproximadamente 15 mil toneladas de tegumento de desecho.

Ante la problemática sobre la gran cantidad de desechos que genera la industria del maní, técnicos del INTI comenzaron a evaluar la posibilidad de revalorizar este residuo agroindustrial a partir del estudio de sus características. “Al iniciar la investigación, notamos que el tegumento de maní tenía excelentes propiedades tintóreas, lo cual permitía pensar en su aprovechamiento para realizar un colorante natural”, detalla Dománico. Además, al permitir su conservación en polvo no depende de la estacionalidad de la producción para su utilización.

Metodología disponible para la industria 

El proceso diseñado por el INTI permite obtener colorantes de forma sencilla y con un comportamiento estable. Si bien a nivel mundial existe una fuerte tendencia de producir pigmentos naturales a partir de diversas especies, que van desde el girasol hasta la yerba mate, la técnica utilizada generalmente no garantiza que la tinta perdure en las telas

“La metodología más usada por los artesanos consiste en hervir la piel y luego colocar la prenda a teñir en el mismo recipiente. El inconveniente es que el color alcanzado se va perdiendo con los lavados”, exponen la licenciada Susana del Val, coordinadora del Área Procesos Químicos y Tintóreos Textiles y la licenciada Cristina Zunino, responsable de Tintorería (ambas de INTI-Textiles).

Aunque la piel de maní ha sido la materia prima que ha alcanzado los mejores resultados hasta el momento, la tecnología desarrollada permitirá su utilización para extraer pigmentos de diferentes especies. La metodología se encuentra patentada por el INTI.

Un primer paso que ya se está implementando es transmitirles a los artesanos criterios para mejorar la performance de sus teñidos hasta que la industria pueda proveer los colorantes en polvo.

El trabajo se suma a las acciones que se vienen implementando a través del “Plan Estratégico Industrial 2020” del Ministerio de Industria, cartera de la cual depende el INTI, que entre sus objetivos estratégicos se propone la “integración de la cadena textil e indumentaria, con agregación de valor, resguardo del mercado interno, sustitución de importaciones e inserción competitiva en los mercados externos”.

Fuente: El Otro Mate